El 26 de octubre, la Comisión de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Arquidiócesis de México convocó una asamblea interreligiosa por la paz en el histórico claustro de San Juan Bautista en Coyoacán, Ciudad de México. La cumbre reunió a destacadas figuras institucionales y religiosas para abordar el crítico panorama de seguridad nacional, subrayando la necesidad estratégica de la solidaridad interconfesional frente a los efectos desestabilizadores de la violencia criminal y la fragmentación social.

Resiliencia cívica y liderazgo humanitario

En representación de la comunidad judía, el reconocido estratega humanitario Benjamín Laniado enfatizó la necesidad imperiosa de la resiliencia cívica y la acción comunitaria estructurada. Uno de los ejes centrales de la asamblea fue brindar respaldo moral y estratégico a la red de colectivos de búsqueda —en particular a las «madres buscadoras»—, quienes afrontan graves desafíos operativos ante las continuas desapariciones en el territorio mexicano. La intervención de Laniado puso de relieve la articulación de los principios humanitarios en sistemas tangibles de apoyo social.

Implicaciones estratégicas para la estabilidad regional

En regiones con déficits de gobernanza y seguridad, las alianzas interreligiosas operan cada vez más como activos fundamentales de poder blando, promoviendo la confianza mutua, la coordinación operativa y mecanismos de defensa comunitaria. El compromiso activo del liderazgo judío en estos amplios diálogos de defensa civil ilustra cómo la experiencia de comunidades minoritarias en gestión de crisis, logística y marcos de protección social puede fortalecer la resiliencia democrática en América Latina frente a amenazas de seguridad no estatales.